Bono de $5000 hasta en cinco cuotas: una nueva entregada de la Utpba que desafía al gremio

Mié 9 Oct 2019

La burocracia de la Utpba salió disparada ayer a firmarle a las patronales de prensa la posibilidad de pagar en tres y hasta en cinco cuotas el miserable bono de 5000 pesos que estableció el Gobierno para el sector privado.

 

En una burocracia acostumbrada a las entregadas, la de ayer batió el récord mundial: en el acta que se divulgó, la Utpba no realiza ningún condicionamiento a las empresas a cambio de licuar el bono hasta hacerlo virtualmente desaparecer. No reclama la reapertura de paritarias en forma urgente, sino recién para dentro de tres semanas y no hace ninguna manifestación, ni  ‘pour la galerie’, sobre las empresas que aún adeudan el bono del año pasado.

Tampoco hay referencias contra las empresas que adeudan la paritaria pasada y la que está en vigencia, o pagan sueldos y aguinaldo en cuotas. Compromisos, de una parte, o reclamos, de la otra, por despidos, ni una línea. Nada. Un cheque en blanco. Un trámite.

La fechoría es integral. Porque habilita a empresas como Clarín y La Nación, beneficiarias de miles de prebendas del Estado, que despiden a mansalva y desconocen el convenio pese a que nadan en plata, a licuar el bono en tres cuotas de 1666,66 pesos!!!. Si, además, alegan problemas con ese flexible financiamiento a tasa cero, o negativa, basta que lo notifiquen en 48 horas y podrán pagarlo en hasta cinco cuotas.

En el colmo de las flexibilidades, el acta habilita a que las empresas paguen el bono con "canjes", siempre y cuando haya conformidad escrita del trabajador.

Hay que tener en cuenta, para más datos, que la última cuota de 1600 pesos, a cobrar los primeros días de enero, habrá sido casi toda devorada por la inflación, sin que se le haya contrapuesto a las cuotas ninguna cláusula de indexación.

Pese a lo cual la Utpba dejó por escrito -ni era necesario porque lo habilita el decreto- que las empresas podrán, además, absorber el bono en los futuros aumentos que surjan de la reapertura paritaria prevista para completar el tramo noviembre-abril.

No se trata, sin embargo, de una entregada más. Acá no hubo ni la simulación de ‘un acuerdo‘ ni de una ‘negociación‘. La Utpba pegó un salto cualitativo y actuó como una escribanía de la patronal. Todo esto en un contexto donde el gremio, desbastado salarialmente, con cierres de empresas, ajuste y despidos, ve amenazada su existencia misma.

Lo ocurrido ayer reaviva más que nunca la necesidad de expulsar del gremio a la burocracia de la Utpba. La convocatoria del Sipreba a los compañeros para que se afilien y disputar la personería en una compulsa es necesaria y correcta pero insuficiente. El gremio debe abrir un debate para motorizar una campaña de agitación que plantee la expulsión de los burócratas, su exclusión de las negociaciones salariales y una movilización y acciones de directas contra las patronales y el Estado que la sostienen hasta que se les haga inútil su presencia como interlocutor.

La campaña que acaba de comenzar para reclamar que el bono se pague de una sola vez y no se absorba, junto con el reclamo de reapertura urgente de paritarias, con el Sipreba en ellas y los paritarios electos por la base, es un terreno fértil para tensar todo lo que se pueda las fuerzas del gremio en pos de ese objetivo y como empuje, además, de las vías administrativas y judiciales para recuperar para el gremio una representación real de los trabajadores.

Leonardo Villafañe, por La Naranja de Prensa