Clarín: después del cierre fraudulento de AGR, despidos en la planta de Zepita

Mar 10 Oct 2017

Un trabajador de la planta impresora de Clarín de Zepita fue despedido la semana pasada. Esto motivó, el último vienes por la noche, la primera asamblea en el sector en más de 20 años, en la cual se votó exigir a la empresa la reincorporación del compañero y el cese de despidos y aprietes.

"Tras la asamblea, el delegado del SiPreBA, Alejandro Ontivero, volvió a ser hostigado por el gerente de Recursos Humanos. Eso continúa la larga línea de persecución a Alejandro, a quien la semana pasada le enviaron un telegrama por ausencia en el lugar de trabajo tras una actividad de difusión que se desarrolló con total normalidad en la puerta de la planta por un lapso de una hora”, informó el Sindicato de Prensa de Buenos Aires en un comunicado.

En la planta gráfica de Zepita -la planta donde se imprime el diario principal- se viene denunciando un régimen de jornaleros, violatorio de leyes y convenios; también el ataque a la libertad sindical con el despido del delegado del Sipreba (luego reincorporado, pero no reconocido) y amenazas a compañeros que quieren organizarse.

El comunicado denuncia, además, que en las últimas semanas la empresa comenzó una avanzada contra los trabajadores de expedición. “El plan de retiros —agrega el texto— dejó de ser ‘voluntario’ ya que quienes no lo aceptan y pretenden defender su fuente laboral son echados mediante telegrama”.

Este accionar es un espejo de lo que ocurre en la redacción de la calle Tacuarí. La apertura de los “retiros voluntarios”, ahora con pagos de hasta 170%, ha desguazado la redacción de trabajadores de prensa. Sólo el año pasado se contabilizaron más de 300 contando los diferentes sectores y el número es mayor si se contemplan los más de tres años desde que está abierto este mecanismo de despidos encubiertos.  

A este proceso estratégico de una redacción cada vez más vacía —que lleva la etiqueta de “convergencia”— se le sumó, el último mes, el uso de la fuerza y los aprietes para ir a sacar del diario a dos trabajadores, con el objetivo de pasar de los “retiros voluntarios” a los retiros “involuntarios” y directamente a los despidos.

Tal como hemos señalado, estos aprietes con fuerzas de seguridad privada son una línea de continuidad respecto de la permanencia de la Policía Federal en la puerta del diario, durante los primeros meses del año, en ocasión de los 350 despidos, y la posterior represión y militarización de AGR, digitada desde el gobierno de Mauricio Macri.

Porque Clarín ejecuta su plan de guerra en todo el grupo: el ajuste en la redacción y en Zepita —en medio de la reorganización web de las redacciones, las plantas gráficas y la megafusión Telecom-Cablevisión— tuvo su cara más brutal con el cierre fraudulento de AGR: fueron 82 días de ocupación en una heroica resistencia y que fue desalojado con un gigantesco despliegue represivo.  

Es que Clarín —para hacer efectiva esta reconfiguración de sus medios en medio de la crisis del capital a nivel nacional e internacional— necesita liquidar toda organización gremial, más si es combativa y clasista.

Desde la Naranja de Prensa rechazamos el despido en la planta de Zepita, reclamamos la inmediata reincorporación y alertamos por los diferentes ataques en prensa, como los que ocurren en la agencia DyN, Página 12, Perfil y Ámbito Financiero, que se suman a los 2.500 puestos de trabajo a nivel nacional que se perdieron en 2016 en todo el gremio.

Vamos por un plan de lucha de todo el Sipreba como salida a esta brutal ofensiva.

La Naranja de Prensa, 10 de octubre de 2017.