Cuarentena: las trabajadoras de prensa no queremos seguir siendo las que paguemos la crisis

Mié 3 Jun 2020

La cuarentena decretada hace más de dos meses con el objetivo de contener los contagios por coronavirus ha afectado las condiciones de trabajo y también la vida cotidiana de las trabajadoras de prensa. 


La situación del segmento que ya reconocíamos como el más golpeado por la flexibilización laboral y la ola de despidos en el gremio de prensa durante al menos los últimos 5 años, hoy se agrava con la implementación del teletrabajo y una nueva ola de despidos. 

Es lo que están atravesando, a pesar de la conciliación obligatoria y el DNU que lo impide, les trabajadores de Publiexpress y Editorial Atlántida, donde el Ministerio de Trabajo a dado la espalda a los reclamos. La precariedad de la situación también se pone de manifiesto en el pago en cuotas de los salarios en un gran número de medios empezando por Clarín y la poca o nula posibilidad de trabajar y cobrar un salario en los sectores más precarizados como las mal llamadas “colaboradoras”. Ni hablar de la rebaja salarial producto del no cierre de la paritaria 2019 luego de años de acuerdos a la baja que enterraron el salario testigo de redactor/a por debajo de la línea de pobreza.

A esta situación, que muchas veces obliga al pluriempleo, se le ha sumado de forma abrupta la carga de las tareas domésticas y de cuidados de familiares, con salarios que cada vez valen menos y el fantasma de la potencial pérdida del empleo. 

Durante años, las necesidades impuestas por las tareas vinculadas a la maternidad y a los cuidados de familiares han empujado a muchas trabajadoras de prensa a "optar" por la modalidad del homeoffice, cargándose sobre sus espaldas con el peso de las tareas (no remuneradas) del hogar, la crianza de los niños y niñas y el cuidado de familiares enfermos. En Argentina, de acuerdo con un estudio de Oxfam, el 71% del tiempo que llevan las tareas domésticas no remuneradas están a cargo de mujeres.

Ahora, la cuarentena ha forzado a las más precarizadas de nuestro gremio a trabajar desde sus hogares con todo lo que eso implica: la ausencia de un espacio y material de trabajo adecuado, la combinación de las obligaciones laborales con las familiares, el seguimiento de las actividades educativas ante el cierre de los establecimientos educativos, la angustia por la incertidumbre laboral, la carestía por la devaluación de nuestros salarios ante una inflación galopante, y el temor por nuestra salud y la de nuestros padres, madres, hijos e hijas. 

Por último, la cuarentena ha recrudecido la violencia de género en nuestro país. En 57 días de cuarentena fueron víctimas de femicidios 49 mujeres, niñas y trans a razón de un asesinato cada 27 horas.

La respuesta casi nula ante esta problemática por parte del estado, que mantiene a las mujeres en una situación de profunda vulnerabilidad, se puso de manifiesto cuando las mismas trabajadoras precarizadas de la línea 144 de la Ciudad de Buenos Aires se vieron obligadas a parar ante un atraso en el pago de los salarios. Otro ejemplo de esta situación es la falta de refugios para asistir a las víctimas de violencia de género que se ven obligadas a compartir el mismo espacio con la persona que las violenta.

Por todo esto, desde la Naranja de prensa volvemos a insistir con nuestros reclamos en defensa de los salarios y de nuestros puestos laborales, porque las empresas periodísticas se hagan cargo de las cargas necesarias detrás del teletrabajo, además del cumplimiento de las medidas de confinamiento en pos del cuidado de nuestra salud y la de nuestras familias. 

Necesitamos licencias pagas al 100% para abordar estas problemáticas y que se cumpla con la licencia por violencia de género presentada por nuestro sindicato el 25 de noviembre del 2019 en todas las empresas. 

Reclamamos una actualización urgente para la paritaria 2019 que equipare la inflación, un salario equivalente a la canasta familiar y el pase a convenio de todas las y los trabajadores precarizados así como un subsidio para las que se ven limitadas a llevar a cabo su trabajo debido a la pandemia.

Exigimos que se apruebe de forma inmediata el proyecto de IVE elaborado por la Campaña Nacional por el derecho al aborto y un mayor presupuesto para intervenir frente a esta situación de emergencia. 

Si la deuda es con nosotras, necesitamos más recursos y presupuesto ante esta situación de emergencia. Sigamos organizándonos para conseguir todos nuestros derechos.