Despidos en Clarín Global: un toque de atención para los

Lun 10 Jun 2002 Despidos en Clarín Global: un toque de atención para los
trabajadores de prensa


El viernes 31 de mayo Clarín Global, la empresa de Internet del Grupo Clarín, echó a 17 trabajadores de prensa. Se trata de un nuevo contingente de compañeros que se suma a las decenas de despidos provocados por la compañía en el transcurso del último año y medio, una situación que es expresión, por un lado, de la fenomenal bancarrota que atraviesa la
principal patronal de medios argentina, y de su intento, por el otro, de
hacer recaer su estrepitoso fracaso sobre las espaldas de sus trabajadores.

Clarín Global aglutina a las empresas Clarín.com, Ciudad Internet y Datamarkets, y fue punta de lanza de los delirios de grandeza ciberespacial del multimedios argentino, hechos trizas casi al momento de nacer. En algunos casos, el método de notificación de la decisión de dejar sin trabajo a los compañeros adquirió ribetes terroristas: hubo redactores que, en plena confección de una nota, vieron cómo por control remoto les eran apagadas sus computadoras, luego de lo cual no podían volver acceder a ellas para seguir escribiendo.

Inmediatamente después eran convocados por el jefe de Personal para anunciarles que no trabajaban más en la empresa, y que, aunque por ley les corresponde en este período indemnización doble, sólo se les pagaría la simple, porque el pulpo así lo ha decidido, ignorando olímpicamente leyes, derechos, constitución, todo...


Por supuesto que, además, la patronal negrera de Clarín Global invitaba cínicamente a cada trabajador a “retirarse por la puerta grande”, firmando un “acuerdo de desvinculación”, por
medio del cual los compañeros no revistarían en condición de
“despedidos”.
Por supuesto que a condición de renunciar a cobrar lo que a cada uno le corresponde en concepto de indemnización, quedando inhabilitados, además, para reclamar el seguro de desempleo.
Semejante patraña pretendía ser hecha pasar bajo el fantástico y extorsivo argumento de que, de esta manera, cuando mejoraran las cosas, la empresa estaría en condiciones de reincorporar a los despedidos en nuevos proyectos, lo que no podría suceder si se iban de la otra manera o “mal” ya que, el Grupo Clarín tiene por norma no tomar nuevamente en ninguno de sus medios a gente que haya sido despedida de cualquiera de los otros que integran el holding.

La pasividad con la que la conducción de la UTPBA toma los despidos es criminal para el conjunto de los trabajadores de prensa y, en particular, para los de Clarín. Reclamada su presencia se limitó, una vez más, a asesorar telefónicamente a algunos de los despedidos y cargó sobre las espaldas de compañeros sin ningún tipo de organización ni protección, la
responsabilidad e inspiración de cualquier iniciativa de lucha. Pero con los despidos no termina la historia. En realidad, recién empieza.
No solamente porque sobre los trabajadores que aún conservan su trabajo pende la amenaza de ser despedidos en peores condiciones aún que la última tanda, sino porque, además, la reestructuración en ciernes contempla para ellos la posibilidad de la rebaja salarial y de jornadas laborales aún más brutales que las extenuantes 9 y 10 horas actuales, largamente violatorias del régimen de seis horas que corresponde a todo trabajador de un medio de
comunicación cualquiera sea su soporte. Y un cuadro similar se presenta para
todo los otros medios del grupo.
Es que la crisis que vive el multimedios se sigue procesando: con abultada caída de ventas y de ingresos por publicidad, en franco repliegue de su estructuración horizontal, su diversificación y su proyección regional está a la espera de algún providencial salvataje estatal para su abismal deuda de más de 2300 millones dólares en el exterior.
Y la crisis la quiere decargar sobre las espaldas de sus empleados. Los trabajadores del Grupo Clarín deben, entonces, iniciar un proceso de deliberación conducente a crear las condiciones para que se elijan delegados en todas las empresas del holding y que entre ellos se conforme un cuerpo de delegados común a todo el holding, cómo mínima medida elemental para frenar
la catástrofe que se avecina.
Para luchar la defensa de nuestros estatutos y convenios. Ningún despido Por el respeto a las 6 horas de trabajo. Lo que sucedió en Clarín Global el viernes 31 debe constituir un
“toque de atención” para todos los trabajadores de prensa.
La Naranja de Prensa
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