El papel del retiro de firmas en el plan de lucha de los diarios

Dom 22 Abr 2012

El plan de lucha de la rama diarios del gremio de prensa incluyó entre sus medidas de fuerza el retiro de la firma de los artículos periodísticos.

Aunque no altera, demora, o entorpece el proceso de producción del diario, esta acción fue clave en  la pelea que permitió conquistar un aumento de casi 25% y la recuperación y actualización de la escalas del convenio del 75.

El método, además,  ya se nacionalizó. Los planes de lucha que ya se anunciaron en la prensa escrita de Córdoba y Tucumán arrancaron con retiro de firmas.

Podrá decirse que el retiro de firmas no tiene, en sí mismo, más valor que el que le asigna ser expresión de una determinada etapa de disposición a la lucha de los trabajadores de prensa en una fase concreta de su correlación de fuerzas con la patronal. O que en un cuadro más favorable para la huelga general el retiro de firmas sería apenas un aperitivo.

Conviene recordar, sin embargo, que en Editorial Perfil, la cuna de este tipo de medidas en la Argentina, el retiro de firmas provocó que la empresa se viera obligada a destinar al menos dos páginas de su semanario para atacar la medida.

El retiro de firmas logra, entonces, hacer visible, a través de la invisibilización del acto individual de firmar, la lucha colectiva.

La mentira de la libertad de expresión bajo el dominio capitalista de los medios de comunicación salta a la vista mediante un recurso casi extremo: privados de la posibilidad de expresarse por los carriles normales que garantizarían el ejercicio pleno de la libertad de expresión, los trabajadores de prensa se ocultan como individuos para reaparecer como un sujeto colectivo fundante, a su vez, de una nueva individualidad.

De manera adicional, el periodista que retira su firma deja sola a la patronal en un terreno en el que siempre debería estarlo: como responsable del contenido de todo lo que se publica. Subsana, así y fugazmente, la anomalía de una corresponsalidad editorial gratuita e infundada.

El retiro de firmas luce inquietante para las patronales. En una carta de lectores publicada en la misma edición en la que Perfil editorializó contra el retiro de firmas, un lector, fraguado o real, amonestó a los periodistas por la medida con la observación de que ellos “no apretaban tuercas” ni “operaban una máquina”, metáfora con la que pretendió recordarles que ellos no eran trabajadores. Los conminaba a firmar sus notas.

¡Ahí saltó la perdiz!

La necesidad de la firma es un aspecto de la competencia entre trabajadores impuesta por la patronal. Golpeado en sus condiciones de trabajo y salario, cooptada su organización sindical, el trabajador de prensa se ve obligado a proyectar una carrera individual como única garantía de una mejor condición de vida.

La firma periodística encubre el proceso de alienación al que está sometido el periodista, que no es dueño del producto de su trabajo.

El periodista no solo no es ostensiblemente dueño del diario en el que trabaja entendido como “producto”. También “su” artículo o nota es  escasamente y cada vez menos propia. Esto porque el trabajador, aunque firme, no decide la extensión del material, ni el lugar en el que irá publicada, en muchos casos tampoco el titulo y demás elementos que la acompañarán. Tampoco puede controlar el tiempo que dispone para realizarla, además de que los flujos de información como insumos de su nota también le son impuestos. Más allá de las destrezas de tantos periodistas avezados, el sistema institucionalizado de “fuentes” o “inputs” del que se nutre el periodista rutinariamente se rige por las mismas leyes de la mercancía capitalista  o de la regimentación estatal. El problema de la falta de libertad de expresión es, de esta manera, puesto en evidencia en sus múltiples determinaciones por el retiro de firmas, mediante esta especie de acto de no expresión.

Como expresión más o menos conciente de esto muchos periodistas que borraban su nombre de las notas que escribían, recurrían a Twitter para adherir con nombre y apellido a las medidas del plan de lucha general. Un terreno que había sido abonado por la toma de partido pública que muchos periodistas hicieron por el Frente de Izquierda en las elecciones pasadas.

Es decir que de una manifestación de individualidad alienada, que se expresa en la puesta de la firma en un producto que no domina ni logra crear con autonomía se pasa a una individualidad como expresión ulterior de un desarrollo colectivo y condición de ella, que busca a través de la lucha y la organización mejorar la existencia material del conjunto.

El retiro de firmas anticipa la perspectiva de la huelga general y de la re asunción del periodista como trabajador consciente de su interés histórico de clase.

Leo Villafañe
Delegado paritario de El Cronista
@Leov1586

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