La lucha es ahora, los trabajadores de prensa tenemos que intervenir en la crisis

Jue 15 Ago 2019

sipresipre

 

Por un plan de lucha inmediato que exija la indexación inmediata del salario y la recuperación del poder adquisitivo resignado. Asambleas en las empresas y plenarios de delegados.

La Argentina ha ingresado en la recta final de un proceso que terminará en un colapso económico generalizado. Lo prueban el nuevo salto devaluatorio, la caída a precio de default de los bonos argentinos, el aumento exponencial del riesgo país, la perspectiva de una nueva espiral inflacionaria, el corte de la cadena de pagos y hasta la amenaza de una confiscación de los depósitos bancarios. Se trata de un conjunto de elementos que propenderán a la desorganización económica como consecuencia, entre otras, de la tentativa de los capitalistas de descargar la crisis sobre las espaldas del pueblo laborioso. El nuevo crack a la vista es el resultado, por un lado, del fracaso de la tentativa macrista de salir de la hipoteca kirchnerista por la vía de un sometimiento mayor del país al capital financiero internacional y, por el otro, del golpe de mercado con el que ese mismo capital pretende condicionar el proceso electoral cuyo resultado percibe como adverso a sus intereses más inmediatos. El virtual presidente electo, Alberto Fernández, días antes de las elecciones ya había señalado su intención de llevar el dólar lo más alto posible. En el mensaje que dio en el búnker en la misma noche del domingo ratificó su intención de no subir las tasas de las Leliq abonando a la corrida con la que abrieron los mercados el día siguiente. Es que, sin tomar medidas de fondo como la nacionalización de los bancos y el comercio exterior, el capital financiero y agrario conserva los instrumentos para condicionar a su gusto el mercado cambiario en detrimento del salario de los trabajadores. En este contexto, las medidas anunciadas por el presidente Mauricio Macri son tan miserables como inocuas para aliviar el peso de la crisis sobre los trabajadores y explotados en general. Son vastos los sectores que quedan afuera de los “paliativos”, en particular los más castigados por el hambre y la desesperación, como los precarizados e informales que no perciben la AUH, los estatales provinciales, los jubilados de menores ingresos que no pagan Ganancias, entre otros. Para la inmensa mayoría de los trabajadores de prensa hay monedas: el único “beneficio” resulta de la no retención de parte del salario diferido que es patrimonio del trabajador y que, además, resultará gravoso para los fondos de la ANSES y no para las patronales que ya impusieron una pérdida del poder adquisitivo del salario del 50% desde 2015. El techo de 2000 pesos como tope a la devolución del aporte jubilatorio se agota en los primeros diez minutos de concurrencia al supermercado. Los compañeros de los medios públicos, una gran parte de ellos (TV pública, Télam), con paritarias de casi cero por dos períodos, no han recibido garantías de si recibirán el bono de 5000 anunciado para los estatales nacionales. Para los organizados en cooperativas o medios autogestivos, factureros y precarizados de todo tipo, nada. Aun cuando el resultado de las PASO supuso un sacudón que sorprendió a propios y extraños, el proceso electoral será sometido a nuevos cimbronazos extra electorales y conspiraciones de todo tipo. Vistas así las cosas, los trabajadores no podemos dejar nuestra suerte librada al desenlace de la disputa inter patronal que buscará procesarse en las siguientes instancias de voto, habida cuenta de que ambos contendientes se han turnado en el Gobierno en los últimas décadas y son responsables directos de las penurias del pueblo. Los trabajadores y demás sectores populares, que ya venimos pagando la crisis con carestía, miseria salarial, cierres y despidos, necesitamos intervenir en la crisis en forma inmediata con una agenda propia, independiente de los bandos capitalistas en pugna y sin permitir que el agravamiento de nuestras penurias sea un insumo para las maniobras de unos y otros. Ni las del Gobierno para instalar la idea de que su derrota significará más miseria y descalabro de nuestras vidas, ni de la oposición pejota-kirchnerista que, con el concurso de la burocracia de la CGT, apuesta a dejar correr la crisis para que el colapso le abra más márgenes para medidas de excepción contras las masas, como ocurrió en las traumáticas transiciones entre Alfonsín y Menem, o entre De la Rúa y Duhalde. Los trabajadores de prensa necesitamos reunir las asambleas y plenarios de delegados que colaboren y aporten a un proceso de movilización callejera general por todas nuestras reivindicaciones: la defensa del salario con un aumento de emergencia ya, subas en los medios públicos que reviertan el impacto de las paritarias cero y la indexación mensual por inflación. Ningún despido, sostenimiento de las empresas recuperadas, la reincorporación de los despedidos y la reapertura de los medios que fueron cerrados para su reactivación bajo control de los trabajadores. Es necesario un plan de lucha por estas reivindicaciones inmediatas comenzando con un paro general de 36 horas de todas las centrales y con un programa propio que comience por la ruptura con el FMI, el desconocimiento de la fraudulenta deuda externa y la nacionalización de la banca y el comercio exterior. Para que la crisis, esta vez, la paguen los capitalistas. La Naranja de Prensa 14/08/2019