la lucha es una sola y de las tres ramas del gremio: a preparar un paro general

Lun 11 Abr 2016
SALARIOS , AJUSTE Y DESPIDOS:

Las paritarias del gremio de prensa comenzaron a desarrollarse en un contexto de brutales golpes contra los trabajadores de los medios.

El epicentro es, a todas luces, el conglomerado de medios paraestatales que armó Sergio Szpolzki, que abandonó, sin pago de sueldos ni indemnizaciones, a casi una decena de empresas con cerca de 800 trabajadores de lo que dio en llamarse Grupo 23. Dos de las más emblemáticas, Tiempo Argentino y América, protagonizan una lucha gigantezca para revertir el vaciamiento y mantener los puestos de trabajo, incluso bajo la modalidad de una experiencia autogestiva que se discute en estos días en asamblea.

La discusión salarial se desenvuelve, más en general, en un marco de creciente inflación, tarifazos y despidos generalizados en el Estado y la industria.

El pacto con los fondos buitres, la tabla de salvación sin plan B para toda la clase capitalista argentina, tiene como condición el agravamiento del ajuste, vía mayor carestía, más despidos y enfriamiento de la economía para disciplinar cualquier respuesta popular.

Este cuadro de miseria social y derrumbe económico es la garantía que se les ofrece a los acreedores y al capital financiero, a la postre una de las pocas en un país que malvendió sus empresas estatales y que padece precios de materias primas por el piso.

Las paritarias son, sobre todo en términos políticos, la piedra angular para pasarle la factura del rescate de la quiebra que dejó el kirchnerismo a los trabajadores. Se trata de infligirle a la clase obrera una derrota en regla en torno a la cual se puedan orquestar todos los restantes ataques al mundo del trabajo y las demás clases subordinadas.

 Los trabajadores, sin embargo, no dan muestran de que estén dispuestos a dejar pasar los atropellos sin lucha. Los docentes protagonizan jornadas memorables de lucha por el salario. En el Estado, cuando las direcciones actuaron sin vacilaciones frente a los despidos ocupando los edificios se lograron importantes límites a la ofensiva gubernamental, como ocurrió en el Ministerio de Economía. Los aceiteros votaron ir por más del 40 % y pusieron otra vez al tope el reclamo de un mínimo que alcance para cubrir la canasta familiar, de casi 21.000 pesos.

A las gestas de Tiempo Argentino y Radio América, se debe agregar, para tomar nota, que allí donde los trabajadores crearon las condiciones para enfrentar a la patronal se produjeron resultados. En Publiexpress, en unidad con los gráficos, obtuvieron un bono de fin de año de 3000 pesos tras amenazar a la patronal con un paro, mientras que en Infobae se consiguió el aumento a cuenta que niegan las cámaras luego de los primeros pasos de un plan de lucha.

Esa disposición a la lucha no puede disiparse “naturalizando” que la Utpba ejercerá el monopolio de la discusión paritaria. Por eso hay que dar la pelea para imponer la presencia del SiPreBA en la negociación, en el camino de dar los últimos empujones para echar a la vieja burocracia de la Utpba del gremio.

La lucha por el salario es, sobre todo en estas condiciones, estratégica. Y deberá desenvolverse, en igualdad de prioridades, con la lucha contra los despidos, el vaciamiento y el ajuste. Una debe retroalimentar a la otra.

Debe ser, además, una lucha de todas las ramas del gremio de prensa. Hagamos asambleas que nutran de mandatos un plenario único de todas las ramas del gremio. Necesitamos un comando único de lucha de gráfica, televisión y radio, que trabaje para crear las condiciones de un paro general por el 40% de aumento, los 7000 pesos de mínimo garantizado, todo al salario real, con enganche para colaboradores, por guardería de 4.000 pesos y hasta los 4 años del niño, por todas las reivindicaciones de género de nuestras compañeras, ni un despido, para frenar los cierres y llevar al triunfo las luchas de Tiempo Argentino y Radio América.

 

Ni un paso atrás. Vamos los trabajadores de prensa, sus asambleas y el SiPreBA

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