La marcha de la CGT, el Sipreba y el escenario de huelga general

Jue 9 Mar 2017

La convocatoria a marchar de la CGT, tardía, mezquina y solo a los efectos de descomprimir y encubrir su tregua con el Gobierno, se vio desbordada por el reclamo de paro general que recorrió las columnas que nutrieron una gigantezca manifestación que se abrió paso pese a que no fue llamada mediante un paro general, ni organizada en torno a la deliberación y protagonismo de las bases para garantizarla. Se trató de una tendencia que, más allá de otras señales previas, pudo apreciarse 24 horas antes, con la imponente marcha educativa que recorrió Buenos Aires en el marco de un paro que tuvo un compacto acatamiento, pese a la direcciones vacilantes de Ctera y el Suteba de Baradel.

 Más atrás, las tendencias a la rebelión popular se habían manifestado en el paro nacional de mujeres de octubre pasado, en las marchas del NiUnaMenos y en las puebladas patagónicas por la parálisis de la industria petrolera y los despidos. Más cerca, la masiva manifestación en Baradero contra los despidos en ATANOR y la enorme popularidad de la lucha de AGR/ Clarín —que exhibe las dificultades de la patronal de Magnetto y el Gobierno para doblegarla— muestran que estamos ante un cuadro de conjunto, que hunde sus raíces en una percepción muy profunda de los trabajadores y la población en torno a la situación política presente.

 Reducir, entonces, la crisis que se armó en torno al palco y los dirigentes cegetistas del triunvirato —escapándose y terminando refugiados en la sede de mercantiles— a maniobras desestabilizadoras de facciones de la burocracia o a la añoranza del "vamos a volver", expresa una mirada estrecha de la realidad. Pero también ignora el papel que esas mismos sectores que ahora crujen han jugado en el sostenimiento de los planes de ajuste oficiales y en la complicidad de su expresión en leyes como la del pago a los fondos buitre, el blanqueo y la estafa a los jubilados, la reforma de las ART y el Presupuesto al servicio del gran capital.

El trasfondo de la trifulca en el palco es el impase económico de la política oficial con su secuela de parate industrial, inflación, caída del consumo y endeudamiento, y la reacción popular ante los ataques a las condiciones de vida del pueblo que conmociona las estructuras anquilosadas de las que pretende valerse el Gobierno para avanzar. Todo en una nueva fase de intervención del movimiento obrero que crecientemente gana el centro de la escena como eje en torno al cual se agrupan todos los sectores atropellados por la crisis.

Por eso, los acontecimientos políticos por venir agudizarán la disputa entre una CGT que banca sin retorno, aún con sus luchas intestinas de aparato, el ajuste oficial y los sectores que reclaman una nueva dirección en el movimiento obrero para frenar las agresiones de Macri, los gobernadores y demás componentes de la coalición del ajuste. 

En este contexto, la gran columna del Sipreba que concurrió a la marcha y cantó por el paro general, y las muestras de adhesión a la huelga y de repudio a la burocracia cegetista expresada por los trabajadores de prensa en las redacciones y las redes sociales, mostró que el gremio y sus sectores más activos tienden a ubicarse en el campo de los sectores combativos y contra las direcciones traidoras que pactan con los gobiernos.

El camino es desarrollar esta perspectiva a fondo, una necesidad imperiosa para un gremio donde capea la miseria salarial y el ajuste con despidos, retiros voluntarios y cierres de empresa.

Es la línea del llamamiento que hizo Fatpren, la federación a la que votamos unirnos, que se anticipó a los hechos y propuso marchar con un planteo de diferenciación de los convocantes y por el paro general. Es la perspectiva de la lucha de los trabajadores de AGR / Clarín y de los sindicatos combativos que concurrieron con una columna independiente y masiva que agitó el paro general y contagió a las bases de los gremios dominados por la burocracia, un factor de la crisis que se le abrió al triunvirato al final de una concentración llamada para descomprimir y que terminó siendo un detonante.

La Naranja de Prensa reivindica el planteo de Fatpren y de los sindicatos combativos, y porque el Sipreba sume a ese espacio, por el paro general, por paritarias sin techo y con paritarios electos por la base en asamblea. No al ajuste, aumento de emergencia ya, por el 35%, por el pliego completo de las reivindicaciones de las mujeres trabajadoras de prensa.  

 

La Naranja de Prensa