La Nación: La UTPBA enterró una gran lucha, una más

Sáb 2 Mayo 2009 Estos son los que hablan de "radiodifusión plural"

Una semana después de la excepcional huelga de los trabajadores gráficos y de prensa de La Nación, que impidiera el despido de diez trabajadores de prensa (entre ellos tres delegados), la patronal logró salirse con la suya.

El paro fue histórico. El gremio de prensa quedó conmocionado ante el recule patronal. La huelga estuvo a minutos de lograr que la "tribuna de doctrina" se quedara en las máquinas. En las últimas horas de la tarde todo indicaba que el diario iba a salir sólo en Internet, pero cuando más sectores de la redacción decidieron plegarse a la medida, quedaba amenazada la salida misma del diario, no sólo su impresión. Las rotativas recién arrancaron después del compromiso empresario de reincorporar a los compañeros.
¿Qué pasó?

Al día siguiente del parazo histórico, la patronal emitió un comunicado denunciando que la acción gremial desconocía un compromiso asumido por la directiva del sindicato en el Ministerio de Trabajo. Los trabajadores, azorados, leyeron un acta firmada por Daniel Das Neves, secretario general de la UTPBA, donde quedaba claro que éste había aceptado, 12 días antes del paro, discutir la situación de los diez trabajadores, incluidos los tres delegados, "caso por caso", en un plazo de cinco días hábiles.

En el acta, la dirección de la UTPBA no decía nada del ataque a la organización gremial que implica el intento de despido de parte de la comisión interna. Tampoco cómo sería el proceso de revisión "caso por caso", no había plazos ni garantías de ningún tipo. No era un acta, era un certificado de defunción de la lucha contra los despidos.

A partir del comunicado de la empresa, el sindicato gráfico decidió borrarse de cualquier defensa de los compañeros afectados con la excusa de que eran del sector de prensa y habían sido entregados por la UTPBA.

Con la garantía de que las rotativas no iban a volverse a parar, la patronal se envalentonó y envió 71 telegramas de apercibimiento por entorpecer la producción.

A las 48 horas del paro, la difusión del acta y los telegramas produjeron un impacto entre los trabajadores de prensa, que se dieron cuenta de que habían salido a un paro para defender a compañeros que la dirección de su sindicato ya había entregado.
Rubén Schofrin
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