La Nación: una bocanada de aire fresco

Jue 10 Dic 2015

Por Alfonso De Villalobos, delegado de Tiempo Argentino (@alfondevil)

La respuesta de los trabajadores de La Nación repudiando el editorial fascista publicada el lunes tiene un significado muy profundo. Es un hecho de alcance estratégico para los trabajadores de prensa y, sin temor a exagerar, para el movimiento obrero en general. Un verdadero síntoma de la etapa que viene y un puntal en favor de desarrollar un papel protagónico de los trabajadores para enfrentar el ajuste y la prepotencia patronal.

Es que la bravuconada derechista se produjo un día después del balotaje que consagró a Macri como presidente. El editorial sin firma, es sabido, expresa la posición oficial de los propietarios de un medio. Los trabajadores de La Nación han sentido la obligación de despegarse de semejante afrenta y decidieron ejercer el derecho de hacerlo con los métodos de los trabajadores: la asamblea y el voto a mano alzada. Con su acción independiente y con las urnas todavía en caliente cuestionaron la “sacrosanta propiedad privada” de los medios de comunicación y el supuesto “derecho inalienable” de las patronales a fijar la orientación ideológica de sus propios medios avasallando la conciencia y la humanidad de los periodistas. La asamblea puso las cosas en su lugar y, esta vez, fue la patronal la que tuvo que tragar el sabor amargo de publicar, en sus propias páginas, la posición independiente de los trabajadores.

El jueves, en Diputados se aprobó la incorporación al convenio de prensa de una cláusula de “objeción de conciencia” para que el periodista pueda darse por despedido con derechos indemnizatorios en caso de no sentirse identificado con un giro en la orientación ideológica del medio. Lo que podría interpretarse como una pequeña conquista gremial, en rigor, constituye una adaptación y una naturalización al monopolio capitalista de la información y un pequeño reaseguro individual para la libertad de expresión. Los compañeros de La Nación, por el contrario, dieron una respuesta muy superior, por su carácter colectivo, organizado y desafiante a ese monopolio capitalista de la palabra.

La acción de los compañeros de La Nación no cae como rayo en cielo sereno. El miércoles se supo que, finalmente, los trabajadores de prensa tendremos un sindicato propio luego de años de sufrir el dominio de una burocracia lumpenizada que abandonó las redacciones a su propia suerte. La inscripción simple obtenida por el SiPreBA es la estación de llegada de un proceso que, en su última etapa, comenzó con el reclamo de paritarias únicas para todos los trabajadores de prensa. El punto de partida insoslayable para lograr esa unidad fue la separación de los trabajadores con relación a sus propias patronales. El proceso, con una potencia extraordinaria, se dio en paralelo a la disputa entre corporaciones mediáticas más intensa de la que se tenga memoria. Objetivamente, los trabajadores de prensa asumimos un rumbo independiente mientras la disputa por la ley de medios atravesaba ferozmente al conjunto de las patronales y era el tema político por excelencia a nivel nacional. Paradójicamente, esas mismas patronales mantuvieron una unidad férrea contra los salarios de los trabajadores y en favor de la multitarea, las convergencias y el intento de vulnerar las conquistas consagradas en el estatuto y el convenio de los trabajadores de prensa. La asamblea de La Nación hizo más por la “democratización de la palabra” que cuatro años de vigencia de la ley de medios.

Esa separación con relación a las patronales hoy se manifiesta a una escala superior. Los trabajadores, ahora, vamos por un nuevo sindicato, democrático, de lucha e independiente. Para defender nuestras reivindicaciones pero también para disputar en el terreno de la libertad de expresión y el derecho a la información avasallados, una y otra vez, por las patronales de todos los colores. Un gran aporte para encarar esta difícil etapa cuyo desenlace dependerá, sin dudas, de la acción independiente de la clase trabajadora. Salud compañeros.

*Columna de opinión publicada en Miradas al Sur el domingo 29/11/2015

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