La polémica de los Martín Fierro y la ofensiva patronal en el gremio de prensa

Lun 13 Nov 2017

La entrega de los premios Martín Fierro de Radio, el sábado pasado a la noche, se convirtió en una caja de resonancia de la brutal ofensiva que las empresas periodísticas están descargando sobre los trabajadores de prensa. A través de distintos discursos de los premiados, aparecieron en escena la quiebra en Radio Rivadavia (ligada hasta hace 15 meses al radicalismo y al Coty Nosiglia); el vaciamiento en Radio Del Plata (Electroingeniería); lo propio en Radio América (Szpolski-Garfunkel) y la falta de pagos en tiempo y forma en las radios del Grupo Indalo, de Cristóbal López. En forma indirecta también apareció el cierre de la agencia DyN, propiedad de los diarios Clarín y La Nación.


 Los trabajadores que se solidarizaron no tuvieron empacho en aguar en parte el contenido de una celebración eminentemente empresarial, lo que de alguna manera repuso en el escenario un espíritu de rebeldía que no se veía hacía tiempo entre las figuras más reconocidas del medio, que cuando emerge suele ser indicador de un proceso de efervescencia subyacente ya desenvuelto o a punto de saltar. Muestra, a su vez, que entre los compañeros se abre paso la conciencia de que la ofensiva es generalizada y recorre a las patronales de todos los signos políticos y gubernamentales. 

La “grieta”, aunque ya maltrecha por las abrumadoras evidencias de la realidad, volvió a hacerse presente, sin embargo, hacia el final de la ceremonia. Fue cuando Alfredo Leuco le recriminó a Reinaldo Sietecase que haya omitido mencionar a los empresarios vaciadores K, como Electroingeniería, Cristóbal López y Szpolski, cuando en su discurso denunció los despidos y los cierres y le reclamó correctamente al Gobierno nacional que no se haga el distraído. La omisión subrayada por Leuco es real, aunque el conductor de Radio Mitre y TN cayó en la propia: olvidó que en el cierre de DyN toda la responsabilidad recae sobre las patronales M, como Clarín y La Nación, que son responsables, a su vez, de decenas de despidos, retiros voluntarios y ataque a los trabajadores en sus empresas insignia. Olvidó también que en los orígenes de la crisis de Radio Rivadavia está la crema y nata del radicalismo, que integra Cambiemos. 

Es la misma amnesia de la que es víctima Joaquín Morales Solá, que en su editorial dominical (12/11) narra un cuentito de hadas sobre las relaciones entre los medios privados y el Estado, que desconoce la historia de esas promiscuas relaciones desde por lo menos la mitad del siglo pasado. Según el incontinente lamebotas macrista el problema de los medios K es que nunca diseñaron un plan para sobrevivir sin el Estado y que sus dueños no eran “expertos en comunicación ni mucho menos en periodismo”. 

¿De qué habla Moralés Solá?  ¿Del  expertise de Magnetto y Saguier o Mitre en materia de comunicación como base de sus éxitos empresariales? Ambas patronales exhiben una larga historia de chupasangres del Estado,  bajo gobiernos militares y civiles, algunas de cuyas sobras han recaído generosamente en el bolsillo del plumífero de marras. 

La industria de los medios de comunicación no genera ni  valor ni plusvalor , es una  actividad rentística carente de autonomía productiva por lo que sus relaciones con el Estado son más críticas e inestables que en otros sectores de la economía. 

La ofensiva patronal contra los trabajadores trascienda la discusión chiquita K y anti K, incluso trasciende las fronteras de la Argentina. El ajuste, los cierres de empresas, los despidos, las reconversiones no son la antesala de una nueva fase de desarrollo de los medios para capitalizar los avances de  la tecnología con nuevos contenidos y formas de gestionar la comunicación de masas sino una respuesta desesperada, a tientas, de una industria en crisis, obsoleta y que no da pie con bola: así pasa, en pocos años, de las privatizaciones generalizadas a las estatizaciones masivas; de lanzar diarios gratuitos en papel a cerrar espacios para que sean pagos los medios online que antes eran gratis; de apostar todo a la convergencia a arrepentirse y repudiarla; de apostar todo a la digitalización y darse cuenta de que la gallina de los huevos de oro sigue estando en el papel. Y así.

La agenda de los trabajadores debe partir de una comprensión del carácter estructural de la crisis para pasar a debatir las tareas con las que enfrentarla. La puesta en pie de organizaciones sindicales combativas, democráticas, que no reconozcan fronteras de soporte ni de contenidos, debe servir para barrer a las viejas direcciones que son una traba para enfrentar esta situación.

Basta de ajuste en el gremio de prensa

No al cierre de DyN, defensa integral de los puestos de trabajo sobre la base del mantenimiento de la agencia o de la reubicación de los compañeros en los medios responsables de ella.

Regularización del pago de sueldos y garantía de estabilidad en los medios de Indalo, Radio Rivadavia, Radio América

Que vayan presos los empresarios vaciadores y respondan con su patrimonio

Plan de lucha ya!

La Naranja de Prensa, 12/11/2017


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