Las patronales de prensa no dan tregua

Mar 21 Abr 2020
Después del “twitazo”, ¿cómo la seguimos?

 

Por Alfonso V.

El 15 de abril el SiPreBA y la Fatpren promovieron una acción por redes con el propósito de visibilizar la situación que atraviesa al gremio a lo largo y ancho del país.

Los hashtags #PeriodismoEnEmergencia y #SinDerechosNohaySalud ocuparon durante varias horas los primeros puestos del Trending Topic mostrando la importante adhesión que la medida logró entre los trabajadores de prensa y la población en general que, a su modo, acompaña el legítimo reclamo.

Es que los salarios han quedado pulverizados por la inflación. En los últimos siete años el poder adquisitivo de los trabajadores de prensa se redujo hasta un 50%. Encima, la negociación de la segunda fase de la paritaria del 2019, ya atrasada y, con el aval del gobierno, hegemonizada por la ilegítima conducción de la Utpba, quedó trunca una vez declarada la cuarentena dejando el aumento en apenas un 15%.

Es que los más de 4.500 despidos acumulados en los últimos años oficiaron también como plataforma para imponer rebajas salariales en los medios públicos y privados así como extorsión para avanzar en la vulneración del Estatuto del periodista y el convenio. Así las cosas, la categoría testigo de redactor percibe un ingreso un 10% por debajo de la línea de pobreza.

La irrupción de la pandemia y la cuarentena que, desde el vamos, estableció la esencialidad de la actividad periodística, en rigor, implicó un estímulo a las ganancias patronales bajo la forma de ratings récord, altos flujos de audiencia web y, especialmente, el ingreso de pauta oficial y hasta privada. Sin embargo, para las empresas generó un contexto ideal para seguir deteriorando la actividad e incluso avanzar en despidos y cierres truchos con el propósito deliberado de imponer nuevas formas contratación y nuevos regímenes laborales.

Gobierno cómplice

Ante el panorama, el gobierno ha dejado hacer avalando la ofensiva empresaria. La violación flagrante de la conciliación obligatoria por parte de la patronal de la revista Pronto, que explícitamente fuerza un cierre para tercerizar y precarizar la labor, no mereció al momento sanción alguna. A sabiendas del retraso salarial y la interrupción de las paritarias, la cartera laboral no fijó mecanismo alguno para garantizar la recuperación del salario. Tampoco extendió a los trabajadores de prensa el bono especial por tarea esencial concedido a otros sectores ni generó algún mecanismo para que los medios gestionados por sus trabajadores (varios de ellos resultado del abandono de patronales del propio palo), percibieran alguna ayuda económica para atravesar la situación asfixiante que ya venían arrastrando y que, ahora, se profundiza.

Por último, por acción y omisión, siguen avalando la representación trucha de la UTPBA de la que se valen las patronales para despedir, pulverizar salarios y violar los convenios en forma deliberada.

A río revuelto… cierres y más destrucción de los convenios

Así las cosas, mientras centenares de trabajadores de prensa exponen su salud y la de sus familias, las patronales hacen del refrán “a río revuelto ganancia de pescador” toda una política. Avanzan con reducciones unilaterales de salarios (el decreto presidencial las habilita pero con acuerdo de la parte gremial y homologación oficial), pagos en cuotas, despidos masivos, cierres y modificaciones unilaterales de las condiciones de trabajo que vulneran el convenio que rige la actividad.

Por caso, el mismo 15 de abril cuando miles de trabajadores se manifestaban por las redes y en medio de la cuarentena, la patronal de Atlántida, que edita Revista Gente, Paparrazzi y Billiken entre otras publicaciones, haciendo caso omiso al decreto de prohibición de despidos, decidió cesantear a 45 trabajadores. La comisión interna del SiPreBA denuncia “amenazas de despidos a trabajadoras y trabajadores de la editorial mediante un llamado de sus jefes directos quienes les anuncian que la empresa decidió ‘liberarlos de prestar tareas’ y les informan que se comunicarán con ellos en estos días para tener una reunión y llegar a un "arreglo"”.  Tales “arreglos” buscan eludir la legislación sobre la base de una suerte de retiro voluntario apuntalado con el hambreo de sus trabajadores: “a algunos compañeros no les depositaron la segunda mitad del sueldo de marzo (que venimos cobrando en cuotas de manera ilegal desde hace más de un año) y al comunicarse con el área de RRHH les informan que la empresa no tiene dinero para pagarles” advierten los delegados.

Efectivamente, como denuncian los trabajadores, se trata de “un ataque a la salud de los compañeros porque los deja en una situación de total desprotección frente a la pandemia por el Covid-19”.

Editorial Perfil, por su parte, aprovechó la volteada para volcar el 100% de su producción en formato digital avasallando las condiciones de sus trabajadores que se encuentran, en su mayoría, laborando bajo la forma del teletrabajo.

La empresa celebró la pandemia como una oportunidad por la “mayor demanda informativa”. Sin embargo, esa “oportunidad” no se tradujo en beneficios para los trabajadores que todavía pelean por el cumplimiento del bono de $5.000 decretado ¡en diciembre de 2018!, así como el pago íntegro de los acuerdos paritarios (incompletos) de 2019. Por el contrario, la empresa ahora pretende estirar la jornada laboral hasta las 7 horas sin abonar extras ni compensaciones de ningún tipo por los gastos que genera la modalidad de teletrabajo en las economías familiares que, a su vez, reducen sensiblemente los costos empresarios.

Organizarse, siempre

La pandemia ofrece a las patronales avanzar con una cuenta pendiente: hacer uso del teletrabajo para imponer flexibilidad laboral, avanzar en los contratos individuales y quebrar la organización gremial.

Sin embargo, la incipiente actividad sindical en radio Metro puso un límite a los abusos patronales que tuvo que retroceder ante la sola amenaza de un paro. La plata está, lo que buscan las empresas es correr la vara todavía un poco más a su favor. Los trabajadores de El Cronista, mediante una asamblea virtual obtuvieron reclamos y garantías para atravesar el aislamiento social. Los trabajadores de Perfil ya repudiaron la intentona patronal en una asamblea virtual masiva y lo mismo hicieron los trabajadores de Telefé.

Resulta perentorio, en esta etapa, reconstruir el tejido gremial que la cuarentena y el aislamiento han dañado. Es posible.

Proponemos una reconstrucción de abajo a arriba y de arriba a abajo: asambleas virtuales en todas las empresas, reuniones de delegados bajo el mismo formato así como el pleno funcionamiento de las comisiones directivas de SiPreBA y Fatpren para discutir, organizar y votar un plan de acción.

De lo que se trata es de garantizar que ese hartazgo masivo expresado en el twitazo, ahora, avance a una acción organizada que ponga las cosas en su lugar. Impulsemos un petitorio nacional con las firmas de los trabajadores como una forma de movilización del gremio y como vía para preparar un cese de actividades en todo el país de, al menos, un par de horas.

Vamos por:

Ningún despido. Reincorporación de los trabajadores de Atlántida y Publiexpress. Sanciones efectivas a las patronales.

Estatización bajo control de los trabajadores de cada empresa que cierre, despida o reduzca salarios.

Reincorporación de todos los despedidos en los últimos cuatro años para garantizar las licencias por patermaternidad y por situación de riesgo sin generar más recarga laboral para el resto.

Abajo a la flexibilización laboral. Respeto del convenio colectivo y la jornada laboral de seis horas. Mismas condiciones de trabajo una vez concluido el aislamiento social.

Bono por tarea esencial de $10.000.

Comisiones de seguridad e higiene electas con derecho a interrumpir la actividad en los lugares de trabajo para garantizar el estricto cumplimiento de las normas de seguridad e higiene necesarias para evitar el contagio y la propagación del virus.

Plus salarial del 15% en concepto de gastos de teletrabajo.

Pago del transporte particular y en forma íntegra para los trabajadores afectados a la esencialidad. Desde su hogar hasta el regreso al mismo.

Laudo inmediato del segundo tramo de la paritaria equiparando, al menos, la inflación del período 2019 superior al 50%. Apertura de la paritaria 2020 o indexación automática por inflación hasta el fin de la cuarentena.

Reconocimiento inmediato del SiPreBA en las paritarias y personería gremial. ¡Basta de sostener a la UTPBA!

Exención del monotributo a los mal llamados “colaboradores” y pase a planta.

Que el Estado garantice la continuidad de los medios que funcionan bajo control de sus trabajadores por abandono de las patronales así como una garantía de ingresos equivalentes al convenio del sector para sus trabajadores.

Que todos los fondos disponibles se destinen a la preservación de la salud, la educación, la lucha contra el hambre y el salario de los trabajadores. No al pago de la deuda externa. Que la crisis la paguen las patronales, no los trabajadores.