Ley de medios: la encrucijada de los medios alternativa

Jue 24 Jul 2014

La ley de medios se encuentra en un completo impasse. Lo prueba la suspensión de adecuaciones, transferencias e incluso la asignación de licencias a medios afines.

La “gesta cultural” había ofrecido a un vasto arco de medios alternativos, comunitarios o populares la “reserva del 33 por ciento” del espectro radioeléctrico. Esto fue frustrado, desde un principio, por las exigencias financieras para el acceso y la falta de financiamiento directo; las novedades recientes en materia de licitaciones del espectro dan por sepultada incluso esta posibilidad.

4G

El gobierno dispuso la licitación de dos bandas del espectro radioeléctrico (administrado por el Estado) para el usufructo privado de la prestación de servicios de telefonía celular de tercera y cuarta generación (3G, 4G). En la Argentina, los celulares de cuarta generación prácticamente no existen. El 4G permite una velocidad de transmisión de datos en los teléfonos similar al de Internet en los hogares. Permitirá, entre otras cosas, la posibilidad de brindar servicios de TV por este tipo de pantallas, actualmente prohibido por la ley de medios.

La puesta en licitación de estas bandas supone un negocio gigantesco para las telefónicas y para el gobierno la posibilidad de recaudar 1.900 millones de dólares. Los mismos “medios hegemónicos” han saludado este llamado a licitación y destacan que el Estado ha renunciado a competir con una prestadora propia del servicio a través de Arsat.

La suspensión del llamado de licitación para 220 señales de TV para organizaciones sin fines de lucro, en 2011, había sido justificada por la falta de presentaciones -cierto es que los pliegos y las condiciones resultaban impagables. Pero pronto se supo que las compañías de telefonía móvil disputaban esas bandas para acceder al servicio 4G. La “democratización de la palabra” que ilusionó a los medios comunitarios, alternativos y populares fue puesta en venta para “volver a los mercados”.

Un nuevo punto de partida

Las ilusiones creadas en un principio fueron retribuidas por los medios alternativos con una restricción a su independencia a cambio de permanecer en lista de espera, e incluso una adaptación al kirchnerismo.

Durante esa espera, el oficialismo desarrolló el Proyecto X, designó a Milani, acordó con Repsol, con Chevron y el Club de París; CFK condenó, en la apertura de las sesiones legislativas, a los trabajadores de Las Heras y recientemente la lucha de Gestamp -luego mandó a Berni a reprimir a Cables Lear y Emfer.

En el presente cuadro de crisis y ante la tentativa del conjunto de la burguesía de descargar su costo sobre los trabajadores, la recuperación de la independencia política de los medios alternativos pasa por ligar su lucha por la libertad de expresión al desarrollo de medios para expresar la lucha del movimiento obrero contra el ajuste y a todas las luchas por la expresión independiente del movimiento artístico y cultural. Asistimos a una gran agitación en los gremios de prensa y televisión, con trabajadores que luchan por sus paritarias, contra las persecuciones gremiales, los despidos y suspensiones.

Una oportunidad

Un congreso de la izquierda y el movimiento obrero sería una gran oportunidad para ligar las perspectivas de desarrollo de los medios alternativos con el movimiento obrero que pugna por una salida independiente a la crisis, y a su vez incorporar a las luchas reivindicativas de los trabajadores de prensa y televisión la defensa de la independencia de su producción intelectual dentro de su propio lugar de trabajo. La experiencia de unos y otros a la hora de dotar a la vanguardia del movimiento obrero de herramientas de expresión resultan hoy un aporte imprescindible.

Julián Morcillo y Cristian Henkel

(autores de La palabra liberada, una crítica marxista a la Ley de Medios)

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