Los desafíos de la lucha de Tiempo Argentino

Lun 19 Sep 2016

Asamblea Tiempo ArgentinoAsamblea Tiempo Argentino

La inmensa lucha de los trabajadores de Tiempo Argentino, que ya lleva más de ocho meses sin obtener respuesta del gobierno, la justicia y la patronal de Szpolski-Garfunkel, ha encontrado una vía de continuidad por el lado de la recuperación de la empresa y su puesta en funcionamiento por parte de sus trabajadores. Hace más de cuatro meses que la Asamblea optó por tomar el camino de crear una cooperativa y editar un diario semanal en papel; hace un mes que funciona el portal de noticias y ya salió una edición de la revista trimestral T.

Lo conquistado hasta ahora es resultado de la lucha de los trabajadores que, a pesar de la férrea resistencia patronal y la complicidad del Ministerio de Trabajo macrista con el grupo empresario kirchnerista, han generado recursos en forma directa, han creado una sólida organización del lugar de trabajo y han defendido las instalaciones mediante la acción directa.

Así, se han ganado la simpatía de un sector de la población que compra las publicaciones para apoyar una experiencia de lucha contra el ajuste y se ve atraída por la idea de un diario editado por sus propios trabajadores sin injerencia patronal. Los lectores tradicionales se han mantenido y se han sumado nuevos que aspiran a una publicación independiente y opositora y que está probada en la lucha real contra el ajuste.

El objetivo de mediano plazo pasa por igualar los ingresos de los compañeros con los salarios de convenio y avanzar en la garantía de otros beneficios propios del gremio. De ese modo, no solo se lograría resolver gran parte de la situación económica de más de 100 trabajadores sino que, además, se sostendría la unidad estratégica con el resto del gremio de prensa que, con el SiPreBA a la cabeza, ha apoyado la lucha de Tiempo Argentino y del resto de los trabajadores del Grupo 23 desde el primer momento, con independencia de la orientación política de las diversas patronales. En ese sentido, la meta del salario de convenio respalda la lucha contra la rebaja salarial que sostienen los trabajadores de prensa.

Superada la etapa inicial de organización para sacar el diario, los trabajadores enfrentan nuevos desafíos. En primer lugar, la crisis económica golpea a todas las ramas de la producción y con más fuerza a sus eslabones más débiles, como las cooperativas de trabajo y las recuperadas.

Por eso, la unidad de los compañeros de Tiempo Argentino con el gremio de prensa a través de sus delegados y representantes en el SiPreBA debe ser defendida a rajatabla porque le da un contenido de clase a la pelea y supera toda ilusión empresarial. Es el antídoto para evitar que la salida a la crisis sea el autoajuste por la vía de la reducción o postergación del pago de los ingresos de los trabajadores, el incremento de los costos de financiamiento y la caída de las inversiones.

En ese sentido, el programa que levantaron los trabajadores de Tiempo antes de la conformación de la cooperativa sigue vigente: reclamo al Estado para que financie los puestos de trabajo recuperados por los trabajadores y le dé capital de trabajo a la cooperativa. La plata está: son los millones de la pauta publicitaria nacional que el gobierno aun no había pagado y que ahora nos enteramos que está saldando, incluso licuándole las deudas a Szpolski y los demás empresarios vaciadores.

Del mismo modo, los fondos destinados a las cooperativas deben ser otorgados sin las trabas burocráticas que el Ministerio de Trabajo impone y que sólo buscan postergar su aplicación. En el mundo de las cooperativas circulan decenas de historias acerca de los retrasos en el cobro de estos subsidios y sobre la discrecionalidad de las autoridades a la hora de entregarlos.

La Asamblea de trabajadores, el órgano soberano de la cooperativa, debe asumir la tarea de deliberar cada paso de esta pelea estratégica. Otros grupos de compañeros están siguiendo el camino ya recorrido por los trabajadores de Tiempo, y pasan a recuperar las empresas vaciadas por sus dueños.

Un capítulo especial es el del debate permanente de los contenidos editoriales: la libertad de expresión de los periodistas sólo se sostendrá en base a una plena independencia política de la cooperativa respecto del kirchnerismo.

La creación de un reglamento interno de funcionamiento será la oportunidad para discutir a fondo cómo debe funcionar una empresa sin patrones pero que, a la vez, genera contenidos de orden político. La orientación editorial, más allá de las consideraciones prácticas cotidianas, debe surgir del debate colectivo de sus trabajadores que son quienes, en última instancia, capitalizan la “empresa” a través de su lucha. Estos son, a nuestro entender, los grandes desafíos gremiales, periodísticos y políticos de esta gran experiencia de lucha.

 

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