Los hijos “adoptivos” de Clarín

Lun 15 Feb 2010 El juez Conrado Bergesio se tomó siete años para ordenar que Felipe y Marcela –adoptados ilegalmente por la dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble- se sometieran a la prueba de ADN para probar si son hijos de desaparecidos. Lo hizo después de que la Cámara de Apelaciones de San Martín le exigiera realizar la prueba “en forma inmediata y sin más dilaciones”. El apriete, visto como una jugada K en la puja entre el gobierno y Clarín, fue acatado por los Noble sin chistar porque se ajustaba a lo que piden desde 2003. Que la prueba no se haga en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), como marca la ley, sino en el Cuerpo Médico Forense de la Federal, que la derivará a un laboratorio privado; que la sangre no se compare con todo el archivo del Banco, como es norma, sino sólo con las familias querellantes; que las muestras se destruyan para evitar futuros cotejos –aunque otras treinta desaparecidas parieron en los campos de exterminio esos meses–. Bergesio violentó la Ley 26.548, que dice que los análisis deben efectuarse en el BNDG (Clarín la apeló como anticonstitucional). Pero la impunidad de Noble no es sólo obra suya: la Cámara de Casación Penal, el procurador Esteban Righi y la Corte Suprema en pleno avalaron sus “excepciones”.
Luego de que Abuelas de Plaza de Mayo denunció la ilegalidad del procedimiento y reclamó su juicio político, Bergesio ordenó allanar el domicilio de los Noble –en realidad de la chica, Felipe ya no vive ahí– y secuestró objetos para otra prueba de ADN. Si bien participó personal del BNDG, ellos mismos denunciaron irregularidades: no estuvieron ni el juez ni el fiscal, tardaron más de una hora en abrir la puerta, las muestras no se entregaron al Banco, como fija la ley, y no se avisó con tiempo a los peritos de la querella. Los “errores” de Bergesio alcanzan para que Clarín pida la nulidad del allanamiento. Días después, el juez dio otra voltereta: envió el material genético al BNDG y ordenó que se cruce con el archivo. Pero las muestras de sangre siguen en la policía.
Clarín, que nunca pudo demostrar que las adopciones fueron legales, intenta forzar un resultado negativo y cerrar una causa que podría terminar con su principal accionista condenada por apropiación ilegal de hijos de desaparecidos y con su CEO, Magnetto, como cómplice.
La impunidad de Noble fue asunto de Estado para los gobiernos desde 1983, incluidos los K. Hace décadas que numerosos testimonios indican que Marcela y Felipe nacieron en cautiverio, quizá en Campo de Mayo. Una de las fundadoras de Abuelas, Chicha Mariani, cree que la joven es su nieta. Durante la dictadura, Herrera de Noble recibió dos chicos y Papel Prensa. Con ese trueque siniestro, los militares se ganaron el apoyo incondicional del “gran diario argentino”.
Mercedes Benz, Techint, Ford, Miluz, entre otras empresas, entregaron delegados y activistas a los grupos de tareas. La periodista alemana Gaby Weber probó que varios gerentes de Mercedes Benz tienen hijos adoptados de forma trucha pero ni la justicia argentina ni la alemana se avinieron a investigar. Su se confirmara que Felipe y Marcela son hijos de desaparecidos, se abriría una caja de Pandora más allá de Clarín. Probaría que la patronal argentina y las multinacionales no sólo mandaron a asesinar a sus trabajadores, también les robaron los hijos.
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