Mega operativo, mega encubrimiento

Mié 16 Sep 2009

¿200 inspectores de la AFIP en Clarín y no encontraron nada?

(16-09-2009) El jueves pasado unos 200 inspectores de la Afip desembarcaron en la sede del diario Clarín.


En el contexto de los choques entre el kirchnerismo y el pulpo periodístico por la nueva Ley de Radiodifusión, el operativo devino en un escándalo político, que obligó al jefe de los sabuesos locales, Ricardo Echegaray, a desentenderse del asunto, “ordenar” el retiro de los agentes impositivos y “sumariar” a dos presuntos responsables.

Los agentes que fueron a Clarín revelaron que habían concurrido a realizar inspecciones “impositivas, previsionales y de seguridad social”. Hasta en la propia cobertura autovictimizante de Clarín se desliza que el operativo buscaba “trabajadores en negro”.

Pero entre idas y vueltas, los sabuesos impositivos alcanzaron a estar varias horas en Clarín. Sin embargo, se fueron con las manos vacías. Es decir que el mega operativo fue a la postre un mega encubrimiento, ya que nada dijeron y –menos ahora- nada dirán del ejército de trabajadores en negro que el Grupo tiene mal disimulados bajo la forma de factureros o pasantes.

El trabajo en negro reina en el gremio de prensa, con Clarín a la cabeza, con los miles de colaboradores a los que no se les paga con recibo de sueldo pese a que la del colaborador es una categoría convencional que debe ser estrictamente remunerada, es decir con sus correspondientes aportes, aunque se escriba un solo artículo periodístico por año.

También con Clarín a la cabeza, la evasión previsional que no vieron los agentes de la AFIP es flagrante y viene, además, con los pasantes que realizan tareas similares (e incluso en ocasiones de mayor responsabilidad) que sus compañeros de planta con salarios infinitamente menores. Es por todos conocido, que los pasantes son claves en la confección del diario Olé, con jornadas extenuantes y su despido garantizado a plazo, para que entre una nueva tanda.

Cada violación del convenio de prensa y del Estatuto del periodista profesional, que en Clarín -donde está prohibida la organización sindical de los trabajadores- es moneda corriente, supone una evasión previsional.

El no pago de horas extras por encima de las seis horas que marca el convenio, la rebaja salarial que en los hechos supone la no categorización adecuada de los compañeros, la multiplicidad de tareas y la polivalencia (redactores que escriben para el diario de papel y la web y hacen reportes en webtv) y el replique de la misma nota del periodista en distintos soportes constituyen, entre otros, además del desconocimiento a los derechos laborales de los trabajadores de prensa, otras formas de evasión previsional e impositiva.

Nada de esto vio el temible “ejército” de inspectores de la AFIP.

Así como el proyecto de Ley de Radiodifusión que se está discutiendo ignora el Estatuto del Periodista, es decir la única norma operativa que en la Argentina protege la estabilidad laboral de quienes tendrían que ejercer concretamente la tan declamada, por oficialistas y opositores, “libertad de expresión”, cada instancia del cruce entre el Gobierno y los monopolios desnuda que los trabajadores de prensa necesitamos una política propia, diferente a la opción que nos propone encolumnarnos en uno u otro bando.

En el caso de los trabajadores de Clarín, la puesta en pie de una comisión electa representativa, que funcione bajo un régimen asambleario y de respeto a los mandatos de los compañeros, es vital para avanzar contra el trabajo en negro, la super explotación de pasantes y personal de planta y el pase a planta de los colaboradores.

El resto del gremio también tiene que aprovechar la crisis entre el oficialismo y la oposición y, consecuentemente, entre las patronales que se alinean con un sector u otro, para elaborar una agenda propia e independiente.

Hagamos asambleas en los lugares de trabajo para fijar cuáles son nuestras reivindicaciones en este debate.

Por el respeto pleno al Estatuto del Periodista profesional y los convenios que rigen nuestra actividad.

Que se elijan delegados en todas las empresas.

Denunciemos cómo los medios oficialistas y opositores silencian nuestros reclamos y esconden nuestros conflictos.

Confluyamos en un gran plenario abierto para debatir nuestra posición sobre la Ley de Radiodifusión y avanzar en todas nuestras reivindicaciones postergadas.


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