Prensa: madura la necesidad de un paro general

Mié 4 Mar 2020

“La situación no da para más.” Así lo explica, sin vueltas, el flyer mediante el cual la asamblea de El Cronista difundió el quite de firmas en su edición de papel del martes 3 de marzo en el marco del plan de lucha que llevan adelante hace diez días con quites de firmas, asambleas y retenciones de tareas de varias horas. El miércoles 4 realizaron un paro de cuatro horas con apagón de monitores.

El disparador del conflicto fue la decisión de la patronal de absorber un incremento del 10% que los trabajadores de El Cronista habían conquistado en 2019 como adelanto de la demorada negociación del segundo tramo de la paritaria de ese año que, por ahora, sólo acumula un 15%.

La medida de los trabajadores de El Cronista también denuncia el incipiente vaciamiento del medio que, además de la incertidumbre sobre el futuro de la fuente laboral, deriva en un régimen de superexplotación sobre los trabajadores que continúan en la redacción.

Los trabajadores pusieron crudamente de relieve la situación haciendo público el hecho de que, en uno de los principales medios económicos del país, hace ya cien días que en la sección de Finanzas no tiene editor y, en la de Economía, sólo trabajan tres redactores.

La empresa había supeditado la persistencia de aquel incremento del 10% al cese de las medidas gremiales. La resolución unilateral de absorberlo desató la bronca y la decisión de comenzar un nuevo plan de acción de parte de la férrea organización gremial que caracteriza al medio.


Las peores paritarias del movimiento obrero

La inflación durante 2019 superó largamente ese 25% que acumulan y que arduamente conquistaron (al igual que los trabajadores de Clarín) y que ahora pretende ser horadado por la patronal en una maniobra que se da de bruces con lo que establece la norma oficial.

La pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores de prensa acumuló más de un 35% en apenas cuatro años. Junto con los textiles encabezamos el ranking de caída del salario real bajo el último gobierno.

Pero el retroceso salarial comenzó antes. En siete años los salarios reales cayeron un 50% al igual que los puestos de trabajo como resultado de los cierres de los medios del kirchnerista G23 y la agencia DyN ligada al grupo Clarín, así como centenares de despidos y retiros voluntarios en todos los medios y grupos, sin distinción de orientación política y editorial.

Por eso, además de los trabajadores de El Cronista, en el ahora ultraoficialista Página/12 los trabajadores lanzaron un plan de lucha escalonado con un paro al cierre que tuvo como resultado la no salida del diario el pasado viernes y que representa un golpe al riñón para el albertismo.

Es que el Grupo Octubre —que edita el diario— está en manos de Víctor Santa María (titular del Suterh) que, al igual que el presidente, es un histórico animador del PJ Capital. Esa patronal hoy controla la comunicación oficial y los principales resortes de la pauta oficial. Los trabajadores de Clarín, por su parte, se declararon en estado de asamblea permanente en defensa del salario.


La complicidad de la Utpba

La situación tiene responsabilidades muy concretas. Por un lado, claro, la de las patronales que aprovecharon el marco de ajuste inaugurado por el cierre intempestivo y fraudulento de los medios del Grupo 23. Esto continuó brutalmente con despidos y congelamiento salarial en los medios públicos y en más cierres, despidos y retiros voluntarios inducidos por la asfixia salarial. Al mismo tiempo avanzaron en la reducción de los costos laborales imponiendo polifunciones de hecho como parte de un cúmulo de violaciones a los convenios colectivos.

Para eso contaron con la férrea complicidad de la Utpba que, sostenida por los sucesivos gobiernos y las patronales, persiste como la representación ministerial de los trabajadores de prensa a pesar de su nula inserción en los medios gráficos, radiales y televisivos.

Ahora, luego de seis paritarias sucesivas a la baja (cuya recuperación en 2013 fue resultado de la lucha de los delegados de base que dieron nacimiento al SiPreBA), es la responsable de la dilación en la negociación para la revisión del salario tal como estipula el acuerdo.


Un salario abajo de la canasta de pobreza

La situación de los trabajadores de prensa bajo convenio no da para más. El salario de un redactor se encuentra un diez por ciento por debajo de la canasta de pobreza y más de $20 mil detrás de la Canasta Familiar elaborada por la Junta interna de ATE Indec. La situación de los que se desempeñan en los medios recuperados por sus trabajadores es asfixiante y el nuevo gobierno dilata la ejecución de recursos vitales para su continuidad.

Las primeras medidas del gobierno -y en especial la modificación unilateral de la movilidad jubilatoria (para un redactor jubilado con 40 años de aportes el aumento será de alrededor de cuatro puntos por detrás de la fórmula de movilidad suspendida)- dan cuenta de las prioridades oficiales y de que la recuperación de las condiciones perdidas solo podrá resultar de la lucha decidida de los trabajadores.

Lo mismo vale para el reconocimiento de nuestra legítima representación gremial, el SiPreBA, y para enfrentar la intromisión de la cartera laboral en el reconocimiento de la nueva conducción de la Fatpren.


La indignación en las redacciones

Las acciones puntuales que brotan desde las redacciones dan cuenta de que en la base de los trabajadores anida la necesidad y la voluntad de una lucha de conjunto para recuperar lo perdido. La inmensa y triunfante lucha de Télam también es reflejo de que el gremio de prensa está en condiciones de levantar cabeza.

El histórico paro de 24 horas de noviembre pasado en el Diario Popular (no había ocurrido nunca en 45 años de existencia del medio) también da cuenta de un cuadro explosivo. En diciembre, los trabajadores de Editorial Perfil, en forma relámpago, pusieron en caja mediante una masiva asamblea y medidas gremiales a la patronal de Fontevecchia que pretendía pagar el aguinaldo en cuotas aduciendo una crisis en plena expansión del medio.

Un plenario de delegados de base de medios gráficos del SiPreBa resolvió dar comienzo a una serie de acciones para ir por la recuperación del salario y el reconocimiento de nuestro sindicato.


Vamos por un paro general en prensa

El sábado 7, la asamblea ordinaria del SiPreBA fijará la agenda electoral para su primera renovación de autoridades para desarrollar un segundo mandato con el desafío de arrancar su personería definitiva, recuperar el salario y defender el convenio y el estatuto. Para eso habrá que velar por defender el rumbo de un sindicato independiente, “ni de los gobiernos ni de los patrones”.

 

Además, la asamblea ordinaria abrirá una sesión extraordinaria para abordar la necesidad de un plan de lucha unificado. Es hora de organizar y construir un nuevo paro general del gremio de prensa.