Repudiamos el ataque a los periodistas de Canal 13/Tn en Venezuela

Jue 11 Oct 2012

Desde La Naranja de Prensa denunciamos los graves sucesos ocurridos en el aeropuerto de Maiquetía, Caracas, el último lunes, cuando fueron detenidos y violentados un grupo de periodistas y trabajadores de prensa que habían llegado a Venezuela para cubrir las elecciones presidenciales. Pero sobre todo, denunciamos la doble victimización a la que fueron sometidos los agredidos por parte de los voceros del Gobierno y sus lenguaraces, quienes, en vez de solidarizarse o, al menos, interiorizarse de su situación, lanzaron acusaciones y sospechas contra los colegas, agravando su estado de indefensión.

Por supuesto, como es ya tradición, se valieron de una excusa para no establecer una clara posición de defensa de las condiciones de trabajo de los compañeros y del ejercicio libre de su profesión. Esta vez, la figura de Jorge Lanata, un patrón, enemigo de las reivindicaciones y principales luchas del gremio, fue la coartada de los cobardes para subordinarse al poder de turno, en este caso de un país extranjero, y no exigir por las garantías de quienes habían viajado para ejercer una tarea periodística, se coincida o no con el contenido de ese trabajo.

Los propios trabajadores agredidos explicaron la forma en que fueron abordados por personas que no se identificaron, pero les hicieron saber que debían acompañarlos. En un subsuelo -en el que permanecieron a lo largo de dos horas- fueron sometidos a interrogatorios, agresión verbal, sometimiento y la extracción de todas sus pertenencias. No sólo les retuvieron sus equipos de trabajo, sino también computadoras personales y teléfonos celulares, además de sus pasaportes. Entre otras cosas, los agresores acusaron al grupo de periodistas y productores de intentar sacar de Venezuela información del Estado, aludiendo a un correo que recibiera el periodista Nicolás Wiñazki en su correo personal. En dicho mensaje -anónimo, por cierto- le hicieron llegar las pruebas de que el servicio secreto venezolano los estaba persiguiendo y espiando, como denunciaron luego en el programa de Jorge Lanata el último domingo. Luego de los interrogatorios y agresiones les devolvieron sus celulares y computadoras formateados.

La situación se agravó con la desidia del embajador argentino en Venezuela, Carlos Alberto Cheppi, quien les dio un número telefónico al que no respondió, los dejó a la deriva y los acusó de "provocar" a los venezolanos. A esta altura, la palabra “provocar” debería estar borrada del diccionario kirchnerista, sobre todo luego del último capítulo de las obras completas del inefable Orlando Barone, quien usó esa expresión para calificar la valiente actitud de la periodista que interpeló a Perón sobre la Triple A y que como consecuencia de eso fue secuestrada y torturada.

La patronal de Canal 13/TN, por su parte, no ha ido más allá de la utilización propagandística del suceso. No formalizó ningún reclamo ni acción de defensa concreta de los periodistas. Tampoco mostró disposición alguna para reparar los daños materiales en equipos y bienes personales que sufrieron los compañeros. Como buena patronal negrera pretende aprovecharse del régimen de tercerización en el cual están sumergidos la mayoría de las víctimas para deslindar responsabilidades.

La perversión se completa con el nuevo silencio de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA). Afecta a elogiar “revoluciones” siempre y cuando ocurran, si ocurren, a miles de kilómetros de distancia, su declamado chavismo que ninguna asamblea del gremio votó, les ha impedido asumir su indelegable responsabilidad en la defensa de los periodistas. De la Federación Latinoamericana de Periodistas, (Felap), cuya especialidad es organizar los tours por todo el mundo para los burócratas de nuestro sindicato, poco puede esperarse. Basta observar en su página web las loas a cuánto régimen autoritario, de China a Libia, exista en el mundo, para caer también en esta “cadena del desánimo”.

Pero el gremio en su totalidad debe posicionarse y defender en forma contundente e irrenunciable el derecho a la información, la libertad de expresión y la posibilidad de trabajar sin ser perseguidos ni regimentados por ningún organismo del Estado, sea del extranjero o de la Argentina.

Es crucial dejar sentada esta posición ante estos atropellos. Desde La Naranja de Prensa estamos del lado de los trabajadores cualquiera sea su patrón o la dirección periodística con la que les toque trabajar. Llamamos a la Comisión Interna de Canal 13/ TN-UTPBA así como a todo el gremio de prensa a expresarse en ese sentido y realizar acciones que tiendan a garantizar la seguridad de los trabajadores y la libertad de informar más allá de los intereses del Estado.

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