Sigue el raid de ajuste, persecución y provocaciones en El Litoral de Corrientes

Jue 30 Abr 2020

Los salarios de marzo fueron pagados con 11 días de retraso y en 2 tramos: una primera cuota de $10.000 y luego el resto. La empresa afirma no percibir la pauta provincial, pero no menciona nada de la pauta nacional en cuanto a la campaña de la cuarentena por coronavirus.

 

Las liquidaciones, además, están plagadas de “errores”: no se abonaron en varios casos los dos feriados correspondientes (24 y 31 de marzo) y en algunos casos están mal liquidados. Lo que agrava esta situación (ya que hablamos de salarios por debajo del CCT correspondiente) es la respuesta de la jefa de personal ante los reclamos: solicitó que, debido a que algunos hacen teletrabajo y no marcan la entrada al edificio, cada trabajador envíe la nota “que pruebe” que trabajó durante el feriado. Una provocación que se suma a la imposición persecutoria que se aplica hace un mes y que consiste en una orden del directorio de colocar las iniciales debajo de cada nota.

En cuanto a la cuestión sanitaria, dada la pandemia, hasta la fecha lo único garantizado es el jabón sanitizante en el baño. Desconocemos si se higieniza el espacio como corresponde; no contamos con alcohol en gel o diluido para todo el personal; no nos han provisto de barbijos (de uso obligatorio en la provincia). Todo esto fue reclamado mediante mail a la gerenta, a través de las delegadas, y no hubo respuesta. Además, hay una sobre exigencia laboral, ya que los que asisten a la redacción están obligados a editar el trabajo de quienes lo envían desde sus casas.

Situación histórica

El 3 de mayo es el aniversario del denominado “decano de la prensa correntina” que, en nombre de la libertad de prensa, se niega a aplicar el CCT 541/08. Ese fue el argumento esgrimido en 2011 cuando judicializaron el convenio, situación congelada hasta la fecha.

Este es el corazón de la lucha que se lleva adelante y que con el propósito de amedrentarla recurrieron al despido escandaloso de un delegado en noviembre de 2019, además de tres compañeros a quienes no les abonaron indemnización alguna. La cautelar por la reincorporación todavía no tiene resolución de la Justicia y, por lo tanto, la empresa se muestra fortalecida y en estos meses ha presionado a compañeros haciéndoles firmar “retiros voluntarios” por montos que no llegan ni al 25% de lo que corresponde.

Es importante señalar que la fortaleza del empresariado se ve acrecentada por la burocracia sindical que dirige actualmente la Asociación de Periodistas de Corrientes ya que toda tarea administrativa o de denuncia pública y campañas exigiendo la reincorporación del delegado fueron impulsadas por la asamblea del diario que, en una muestra de convicción y fortaleza, se ha negado por unanimidad a firmar una cláusula del acuerdo salarial que pretendía que se renunciara al CCT 541/08. Esa cláusula fue retirada y se cerró el acuerdo salarial del 2019.

Como respuesta a esta “rebeldía” de los periodistas, la empresa adelantó que deberá despedir a por lo menos 20 trabajadores este año. Constantemente juega al desgaste: con un guiño del secretario general de la APC (que mantuvo una reunión con la gerenta cuando llevábamos 38 días de asamblea por la reincorporación de nuestro compañero), la empresa exige que se avise día y horario de inicio y finalización de asambleas y demanda que, de realizarse, se hagan fuera del horario de trabajo. Otro escandaloso avasallamiento al derecho a la organización.

A principios del 2020 hubo cambios en el directorio de la empresa y nuevas órdenes que no publican ni difunden como deben hacerlo, sino que las trasladan al personal jerárquico, a saber: se centralizan las decisiones periodísticas en el nuevo subdirector, quitándole funciones y autoridad al jefe de redacción y al secretario de redacción; se implementa el seguimiento y control del personal mediante la imposición de “firmar” con las iniciales al final de cada nota; se exige un nuevo horario de trabajo intentando aplicar una jornada laboral de 7,30 horas; se controla constantemente el horario de cierre mientras se mantiene la cantidad de páginas, sin considerar que falta personal debido a los despidos que aplicó la empresa; se promueve la “noticia espectáculo” y no se cargan determinadas páginas a la web, o si las cargan, tergiversan contenido exponiendo a los periodistas a denuncias y quejas por parte de las fuentes.

Lo que la empresa pretende es la digitalización del diario y eliminación del papel con el esquema de precarización salarial y laboral histórica, comprando voluntades individuales de carneros que se ofrecen a realizar multitareas. A tal punto precarizan que se niegan a pagar el decreto de $4.000 de aumento que, aunque demagógico, lo deben pagar. Todo esto fue planteado ante Ministerio de Trabajo por las delegadas y todavía no hay respuesta.

En medio de este contexto, los trabajadores tratamos de organizarnos para que no sigan avanzando sobre nuestros derechos. Sin embargo nos encontramos sin agilidad ni asesoramiento legal por parte del sindicato, más las conocidas dilaciones del estado y de la Justicia.

Periódicamente realizamos publicaciones denunciando nuestra situación y analizamos qué medidas podemos llevar adelante para frenar de una vez por todas tanto atropello. Necesitamos un acompañamiento fuerte tanto a nivel local como nacional por parte de nuestras organizaciones sindicales para que la lucha del gremio no siga atomizada.

 

Alejandra Kozieniak