Tiempo y América arrancaron una mesa de trabajo con el viceministro Sabor

Lun 18 Abr 2016

Mientras los trabajadores de Tiempo están a punto de votar el consejo administrativo de su cooperativa Por Más Tiempo, la lucha ha conseguido abrir una grieta en la granítica negativa del ministerio de trabajo para buscar una salida al conflicto que ya lleva más de 4 meses con casi 80 días de ocupación de la redacción de Amenábar 23.

 La movilización del 31 de marzo, que se tradujo en un corte de varias horas de la avenida Alem y confluyó con la movilización de los despedidos del propio ministerio, logró imponer una reunión ese mismo día que derivaría, luego, en el compromiso de abrir una mesa de trabajo con la participación de otros organismos estatales que están en condiciones de aportar algún instrumento para ofrecer un paliativo primero, una resolución a la deuda salarial luego y, de fondo, un acuerdo para la continuidad del medio en las condiciones cooperativas que ha impuesto la fuga de la patronal.

El vice ministro Ezequiel Sabor, que se avino finalmente a atender a los trabajadores intentó, de movida, clausurar el expediente y con ello la participación ministerial. En la primera reunión planteó que las posibilidades de la cartera estaban agotadas y que recomendaba a los trabajadores pedir la quiebra para explorar una salida a través de un síndico. La estrategia pretendía deslindar al ejecutivo y desviar el conflicto por la vía judicial contra una patronal plagada de irregularidades, testaferros y vericuetos contables.

La “quiebra sin red”, como la definieron los delegados, naufragó. El funcionario tuvo que recular de esa posición y también de la idea de que concedería, además, apenas una “última reunión”. Los trabajadores argumentaron que el ministerio ni siquiera había aplicado las multas a la patronal que están dentro de sus potestades y que los formalismos a la hora de evadir el otorgamiento de Repros se desmentían a partir de varios casos en los que este mismo ministerio creó mecanismos a través de subsidios y fideicomisos involucrando a otros organismos estatales. Fue el caso de, por ejemplo, los petroleros de la Patagonia.

 Así las cosas, el ministerio pareció asumir que, la tenacidad de la lucha se mantiene intacta y que los trabajadores comprenden a la perfección que la cooperativización del medio es parte de una misma estrategia que no deslindará, bajo ningún punto de vista, las responsabilidades de las patronales ni del Estado en el conflicto.

La defensa de una mesa de trabajo con las secretarías de medios apunta a concretar el reclamo de los trabajadores para que la pauta adeudada al Grupo 23 no sirva para financiar a los vaciadores sino al salario y las deudas con los trabajadores. Además, para discutir un plan que garantice la continuidad del medio y garantice la inhibición de todo intento de desalojo o corte de servicios.

La especie esgrimida públicamente por Hernán Lombardi de que, la pauta vendida por Szpolski al Banco Macro configura ahora un conflicto entre privados omite que, esa venta a futuro de deuda (facturing) se realizó con quitas de un 35% y aforos (seguros) de un 30% más. Por eso, la realidad es que, la operación, se realizó con un fuerte componente de riesgo (reconocido por las partes) que ahora, buscan deslindar a favor de los buitres de la “banca nacional”.

La lucha continúa. La viabilidad de la empresa recuperada dependerá en última instancia de la obtención de los reclamos frente al estado para evitar la autoexplotación de los trabajadores. Para eso el punto de partida es el respeto a rajatablas del carácter soberano de la combativa Asamblea de los trabajadores de Tiempo Argentino.

Alfonso V. y Randy S.

Delegados CI Tiempo Argentino

 

 

Etiquetas: